Cuidados básicos del motor
Empieza por el aceite y la limpieza del motor
1. Cambia el aceite con frecuencia
Los motores tienen decenas de piezas móviles que pueden desgastarse fácilmente si no están lubricadas. Por eso, debes cambiar regularmente el aceite del motor de tu coche para mantener siempre estas piezas móviles en buen estado de funcionamiento.
2. Limpia el motor regularmente
El motor de tu coche necesita una limpieza a fondo al menos una vez al año. La suciedad, el polvo y los residuos pueden acumularse en las superficies del motor cubiertas de aceite y reducir la eficiencia del sistema de refrigeración al aumentar el aislamiento.
La limpieza con vapor en un lavadero de coches es más eficaz que la limpieza en casa, pero ambas opciones son posibles. Puedes usar el HTS558 Engine Decarboniser para limpiar las válvulas del conducto de admisión dentro del motor, o la opción más versátil HTS708 Dry Ice Blast Cleaning Machine. La limpieza no solo permitirá que el motor respire, sino que también revelará fugas y piezas desgastadas que deben reemplazarse.
Al limpiar, se debe tener cuidado para evitar dañar piezas sensibles al agua, como componentes eléctricos, líneas de aire y distribuidores. Se recomienda un limpiador desengrasante no corrosivo.
Sistemas de aire, refrigeración y combustible
Revise los sistemas que mantienen el motor en funcionamiento
3. Revise el filtro de aire
Los filtros de aire pueden obstruirse fácilmente con suciedad y residuos. Un filtro de aire obstruido puede consumir más energía y combustible de lo esperado y afectar a todo el sistema del motor. El resultado es un sistema de filtración de aire dañado.
Los expertos recomiendan cambiar el filtro de aire cada 12,000 millas, pero aun así debe revisar el sistema con regularidad para detectar fallos.
4. Supervise el radiador
Cuando un motor convierte el combustible en energía mecánica, genera calor excesivo e innecesario. El radiador transfiere este calor del motor a la atmósfera mediante la circulación del anticongelante.
Los motores diésel generan más calor que los motores de gasolina y sus radiadores tienden a trabajar más. No obstante, todos los radiadores del motor deben supervisarse constantemente para comprobar su rendimiento y detectar defectos físicos.
Si aparece algún defecto, puede sustituir el radiador, eliminar el óxido y las impurezas del anticongelante y rellenar el sistema con anticongelante nuevo.
5. Sustituya el filtro de combustible
Los motores de gasolina tienen un filtro de combustible, mientras que los vehículos diésel tienen dos. El filtro de combustible retiene las partículas de agua presentes en el combustible. Estas partículas pueden causar fallos del motor, rotura de los inyectores de combustible o pérdida de potencia.
La mayoría de los motores necesitan cambiar sus filtros de combustible cada 10,000 millas, y siempre debe revisarlos para detectar fallos.
Fugas y luces de advertencia
No ignore las fugas ni las señales de advertencia
6. Busque fugas
El aceite y el anticongelante son importantes en el motor de un coche. Por desgracia, estos fluidos pueden fugarse debido a tuberías rotas o válvulas defectuosas. Cuando esto ocurre, puede reducir la eficiencia del sistema.
Revise siempre su plaza de aparcamiento para detectar goteos de aceite y use un detector de fugas por humo para detectar pequeñas fugas si encuentra cualquier señal de fuga.
7. Preste atención a la luz del motor
Los vehículos modernos tienen una luz del motor que proporciona un sistema de advertencia temprana en caso de fallo. Lo mejor es acudir a un mecánico cuando se encienda la luz del motor para realizar un diagnóstico completo antes de que el vehículo falle por completo.
Proteja la inversión en su vehículo
Un vehículo es una inversión importante. Para maximizar su potencial de kilometraje, conviene mantener el motor en buen estado.
Aproveche al máximo su vehículo cambiando el aceite con frecuencia, revisando las piezas dañadas, limpiando el motor, supervisando los sistemas clave, vigilando las fugas y tomando en serio la luz del motor.













